martes, 8 de diciembre de 2009
México lindo y querido.. ¡¡Regresamos!!
¡Welcome Navidad!
¡¡Que preguntas!!
A quien nunca le ha pasado que está tratando de decir algo y exactamente cuándo logra tener el momento adecuado para hablarlo, lo olvida es entonces cuándo hacemos la ya famosísima pregunta: ¿Qué te iba a decir? Osea, ¡por favor! como si el otro supiera lo que pensábamos decir. O el típico que llega a su casa gritando cuándo todos están cerca: ¡Ya llegue! ¡No! ¿deberás? pensé que seguías afuera. Y a quien nunca se le ha salido el típico: sube esto a arriba o deja subo aya arriba o ¿porque no? mete esto pa'dentro o saca esto pa'fuera.O por ejemplo como me dijo un día mi abuelita, ¿dónde perdiste tu celular? (Bueno, por dar un ejemplo).
Estas preguntas innecesarias... ¿para que las decimos? Pues según mi hipótesis es porque no se nos ocurre nada mejor,que decir en situaciones parecidas. ¿Que no simplemente podemos decir algo así como "saca esto al jardín", o en caso de perder algo, sólo decir: no pues que mal ojala que lo encuentres, pero ¡aaah! ¡no!, afuerzitas se nos tiene que salir la
preguntota que no debe de ser preguntada.
Y una pregunta más: ¿A quién se le ocurrió comenzar con éstas preguntas? Bueno tal vez sólo fueron un accidente verbal.
Bueno el propósito de este escrito además de quejarme fue expresarme, ya tenía ganas de hablar de estas simples preguntas innecesarias.